Era un partido importante. Todos los partidos de liga, sobretodo a estas alturas, son importantes. Pero este partido lo era aun más. Por que había que cerrar de un plumazo cualquier duda engendrada por el equipo el día de San Mamés.
No podía empezar el partido de mejor forma. Kanouté remato de forma sublime un balón exquisito al pecho de Romaric, que hizo un autentico partidazo, a los cinco minutos.

A partir de ahí dominio absoluto todo el partido con la salvedad de algún chispazo de la delantera almeriense véase Uche y Negredo.
Partido completo del Sevilla y ahora a descansar y empezar a planear el asalto, complicadísimo, a la plaza del Málaga. Equipo que esta haciendo una temporada espectacular hasta el punto de situarse a tres puntos del Villareal. Lo que le convierte en el rival clasificatorio directo en el que fijar ese colchón de 8 puntos que tenemos para preservar el objetivo de Champions.
Y es que una victoria en Málaga este fin de semana tiene que ser considerada como una victoria ante un rival directo, por que se lo ha ganado por derecho propio.
Un empate seria peligroso dado que ellos nos ganaron por la mínima en nuestro campo y tendrían el gol-average a favor.
No hace falta que diga lo familiar que me resulta que un equipo nos quite el objetivo por el gol-average.
En todo caso para eso aun falta una semana. Confiemos en que Jiménez y su cuerpo técnico sean capaces de mentalizar a los jugadores y den con la tecla para derrotar a este Málaga que esta en un momento de forma magnífico.
Me quedo con la explosión de Perotti, que está llamando la atención de toda España y que ya es un ídolo para la grada, y con el gran Malí, Frederic Kanouté, que esta a solo cinco goles de Davor Suker. Lo que deja bien a las claras la importancia y el merito de este hombre ejemplar que acabara convirtiéndose en un gigante de la historia del sevillismo.
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