El equipo Grande de Andalucía llevaba dos meses sin ganar un parido de Liga. Demasiado tiempo para un equipo que aspira a competir en Europa el próximo año y una losa demasiado pesada para unos jugadores acostumbrados a la máxima exigencia futbolística.
El equipo lo necesitaba, mas allá de que estuviéramos a tres puntos del descenso, estos jugadores necesitaban quitarse la presión de encima. Una presión que desquiciaba a los jugadores y les aplastaba bajo su propio peso. Una presión que convertía los pequeños reveses en golpes mortales y les hacia incapaces anímicamente de reaccionar.
Se ha ganado, además, aplastando en la primera parte a un equipo muy bien plantado en el campo, aguerrido, intenso y cuya premisa era que sacar un punto en este estadio era casi una victoria.
El Sevilla comenzó el partido enchufado. La posesión en los primeros 10 minutos era del 99% del Sevilla y el Osasuna apenas salia de su campo. Ganábamos todos los balones divididos y siempre había un jugador sevillista para recibir. Dispusimos de varias ocasiones para adelantarnos, dos claras de Kanoute que no acerto. Pero todos los fantasmas se disiparon con el golazo de Medel desde fuera del área.
A partir de ahí el equipo se fajo y dispuso de varias ocasiones mas para aumentar su ventaja, pero no tuvimos suerte en los remates, sobretodo Negredo, que se ve que lo intenta pero no le sale nada. El Osasuna por su parte tiro por primera vez sobre la meta de Palop en el minuto 42. Un disparo muy desviado que se perdía por Gol Sur.
Nada mas comenzar la segunda parte el Técnico Mendilibar hizo dos cambios ofensivos que lavaron la cara del equipo. Aunque dispusimos de ocasiones quizás nos atenazo el miedo a perder la ventaja en el marcador, las mejores ocasiones de Osasuna vinieron de errores nuestros, perdidas en mediocampo y sobretodo una de Spahic que salvo Palop en magistral parada.

El Sevilla se animo un poco con los cambios pero seguía con mas miedo a perder estos tres puntos que a plantar batalla en el ataque con claridad, hasta que en la ultima jugada del partido, en un contraataque, Trocho remate a gol un centro de Navas. A partir de ahí se desata la locura en Nervión, la gente saltaba e incluso lloraba como si llevara años sin celebrar un gol, pues suponía la puntilla de un partido que necesitábamos ganar.
Tres puntos, deber cumplido. Ahora mirar al siguiente partido con confianza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario